Cómo perjudica el cloro a tu salud, al desinfectar para evitar el covid-19

Para evitar la propagación del nuevo coronavirus, la mayoría de países del mundo está desinfectando sus calles de distintas maneras: con personal de limpieza que viste trajes especiales, con camiones fumigadores o con drones que esparcen lejía desde el cielo. En esta nota analizamos qué tan efectiva resulta esta estrategia.

Tabasco uno de los estados más afectadas por el COVID-19 ahora se escuchan zumbidos que se ha vuelto familiar. Son las hélices de drones que sobrevuelan casas, fumigando plazas, calles y banquetas con una mezcla de agua y cloro. Su objetivo es prevenir la propagación del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus.

En Tabasco solo existen dos empresas las cuales fueron aprobadas por la secretaria de salud al contar con las certificaciones requeridas a nivel nacional para realizar fumigaciones contra el Covid-19 al utilizar sustancias no dañinas para la salud.

Otros lo han hecho ya. China, por ejemplo, bombardeó la ciudad de Wuhan, el epicentro del brote de COVID-19, con desinfectante. Las imágenes de drones, camiones y personal de limpieza rociando cada rincón se replicaron en más ciudades conforme la pandemia avanzaba.

“La desinfección de espacios públicos –– solamente aventar sustancias químicas a la calle, a los parques –– no se ha probado que tenga ningún efecto para disminuir el contagio, para hacer menos grave la enfermedad, para evitar contraer el virus,” dice Thalía García Téllez, inmunóloga especializada en enfermedades infecciosas que trabaja como asesora independiente en París, Francia.

Algunas investigaciones recientes han tratado de responder cuánto tiempo sobrevive el SARS-CoV-2 cuando no está infectando a alguien.

Una de ellas, publicada en el Journal of Hospital Infection, analizó 22 estudios y encontró que coronavirus similares al SARS-CoV-2 –– como aquellos que causaron las enfermedades de SARS y MERS hace algunos años –– persisten en superficies duras como vidrio, metal o plástico varios días (en un caso, hasta nueve) aunque pueden ser eliminados con alcohol, agua oxigenada o hipoclorito de sodio, comúnmente llamado.

Pueden causar daños a la salud al utilizar sustancias como «cloro»

Pero todo esto depende de cuántos virus hay en el ambiente; si hay muchos, como en hospitales, durarán más tiempo. Lo más probable es que la cantidad sea mucho menor al aire libre, sobre todo en países donde la cuarentena ya ha obligado a mucha gente a quedarse en casa. El problema es que la ciencia todavía no ofrece una respuesta clara sobre el nuevo coronavirus.

La evidencia más cercana que tenemos por ahora viene de otro estudio del New England Journal of Medicine que observó cuánto tiempo permanecía activo SARS-CoV-2 fuera del cuerpo humano. Sus resultados sugieren que el virus dura entre dos a tres días en plástico y acero inoxidable. Y unas tres horas en el aire, aunque los autores reconocen que sus condiciones de estudio no reflejan la vida real. Pero sus hallazgos también indican que con cada hora que pasa los niveles del virus se reducen de forma dramática. Hasta ahora, ningún experimento ha evaluado otras superficies, como el asfalto.

El mensaje aquí es que la desinfección masiva de lugares abiertos “todavía no tiene un sustento científico como tal,” afirma Sara Sosa Delgado, viróloga del Instituto Politécnico Nacional en Ciudad de México. “No hay estudios suficientes o contundentes para hacerlo, pero pueden causar daños a la salud al utilizar sustancias como cloro”.

Mal planeada, agrega, esta estrategia también puede causar daños innecesarios para la gente por el uso excesivo de sustancias las cuales deben emplearse en concentraciones bajas y saber preparar, es por eso que se recomienda contratar empresas especializas en fumigaciones.

En el caso del hipoclorito de sodio(CLORO), sugiere la Organización Mundial de la Salud, es suficiente usar una solución de 0.1-0.5% contra el SARS-CoV-2. Pero si está muy por debajo de la concentración recomendada, “es absolutamente inútil”, dice García Tellez.

La fumigación de calles y avenidas en Quito Ecuador también ha tomado por sorpresa a Daniel Simancas-Racines, médico epidemiólogo de la Universidad UTE. Ahora mismo, dice, las medidas más urgentes son distribuir mascarillas de manera masiva a la población, conseguir equipo de protección para el personal médico y dar apoyos económicos a las familias para que sobrevivan la cuarentena. No bañar la ciudad con desinfectantes como el hipoclorito de sodio(CLORO).

“Hay muchas estrategias más efectivas que gastar millones de dólares en la fumigación masiva,” dice Simancas-Racines. “Pero ahora ante la premura y la capacidad de este virus de infectar a mucha gente, se la ha adoptado.”

Aunque este tipo de desinfección usualmente complementa otras medidas, a García Tellez su recomendación es sencilla: “Lávate las manos y mantente lejos de la gente. Eso es imprescindible. Eso es insustituible. Avienten o no avienten aerosoles al ambiente.