LA COCINA Y LA PANDEMIA: TODOS A CASA

LUPITA VIDAL AGUILAR

lupita vidal la cevicheria

La vida será un antes y un después de esta pandemia. Muchos de nuestros hábitos, miedos, prejuicios o ideas preconcebidas se ven obligadas a cambiar en esta situación extraordinaria por la que estamos pasando los ciudadanos del mundo, entre ellas las que teníamos hacia la comida. Antes la gente cercana de por sí me pedían consejos o recetas, ahora con el aislamiento social es más común que me escriban a diario para pedirme consejos sobre qué cocinar o cómo cocinarlo.

Cuando les explico muchos dicen “¡que «ojera!”, otros se van por la practicidad, otros encuentran muy complicado realizar todos los pasos hasta el resultado !nal, y todos, tooodos, se quejan de la cantidad de trastes que se ensucian durante en el proceso. Y es que la verdad todos tienen razón, así de cansado es esta profesión; ahora que muchos de nosotros hemos decidido parar o hemos tenido que parar, vemos la vida sin restaurantes, sin servicios de cocina y cómo consume gran parte del tiempo de muchas familias, por eso existimos.

Hoy todos tenemos que darle mil usos a nuestros insumos si queremos que duren, no es momento de tirar comida. Eso se aprende en las cocinas o cuando hay carencias. Ahora sí los comensales están en posibilidad de imaginarse lo que sentimos los cocineros cuando llegan al restaurante y quieren cambiar todo; no sólo es abrir bolsas y ya, al menos en mi restaurante no.

Por primera vez quienes son nuestros clientes están en posibilidad de ver que lo que ofrecemos, además del servicio de alimentos, es tiempo; más tiempo para que disfrutes con tu familia, lo inviertas a tu trabajo o simplemente no lo inviertas en lavar los miles de platos. Para quienes encontraron un amor indescriptible en la cocina, también están en posibilidad de ver de dónde surge nuestra pasión; porque no se puede dedicarse a esta profesión si no se desbordan los límites de la pasión. Sí se puede, pero también se nota a simple vista.

No hablamos solo de los restaurantes gourmet, hablamos de quienes estamos comprometidos con ustedes, con los ingredientes, con ofrecer algo de calidad. Ahora sí estamos listos para la conversación de qué tan importante es para nuestra salud alimentarnos con menores alimentos procesados. Lo estamos haciendo, lo estamos viviendo.

Sé que hacer frijoles desde cero puede cansar, pero es más sano, económico y rendidor que las bolsas que venden en el super. No se trata de ser prácticos si no de usar el tiempo que tenemos de sobra para traer temas a nuestras mesas que damos por sentados, sólo así el antes y el después habrá valido la pena.