“Las crisis nos recuerdan que todos somos frágiles y susceptibles a enfermarnos e incluso morir repentinamente. En general los seres humanos hacemos planes para el futuro pensando que tenemos el control de nuestras vidas, pero basta un pequeño virus, un microorganismo que no podemos ni ver, para alterar completamente nuestras rutinas y cambiar nuestros planes”

La crisis sanitaria del coronavirus y la medida de con!namiento en casa son una amenaza para la vida física, pero también lo son para nuestra estabilidad psicológica, social, política y económica. Toda amenaza apela a nuestra capacidad para resolverla, y esto llama directamente al concepto de resiliencia para afrontar al Covid-19. 

En psicología, la resiliencia se define como la capacidad para salir fortalecido en condiciones adversas, que supone a una respuesta de afrontamiento e!caz ante la crisis. La resiliencia no es sólo una capacidad individual, también implica a grupos, familias, la comunidad y las instituciones como parte de la solución y la puesta en marcha de recursos para afrontar las situaciones críticas. 

Una sociedad es resiliente cuando se mantiene unida, cooperando todos para el bien común, cuando se respeta mutuamente y se solidariza. Las situaciones de crisis nos ponen a prueba como especie. La solución para superar la crisis del coronavirus dependerá de todos nosotros. Esta pandemia viene demostrando que no sólo el virus se propaga de forma exponencial, sino que también lo hacen el miedo, el temor, la angustia y la ansiedad. 

El virus se propaga a través de mecanismos biológicos, el miedo y la angustia lo hacen a través de práctica social discursiva y extra discursiva que producen efectos en el plano psicosocial y también biológica de las personas. Cuando ellas se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad de sus derechos, son más susceptibles a estos efectos nocivos. Por tanto, para poder sostener la razonable medida de distanciamiento físico sugerida por las autoridades sanitarias, es necesario implementar una serie de acciones para sostener, proteger y garantizar los derechos de las personas, especialmente las más vulnerables en su vida cotidiana. 

Sentir ansiedad, nerviosismo, agitación, tristeza o ira, entre otras emociones, es normal ante una situación como la que estamos viviendo, puede que éstas sensaciones te asusten, pero se trata de reacciones normales frente a situaciones inusuales y de crisis graves que suponen afrontar niveles elevados de incertidumbre y estrés. Experimentar cierto nivel de ansiedad es necesario para que no bajemos la guardia frente a las medidas de prevención ya establecidas. Afortunadamente, existen algunas pautas muy sencillas que puedes seguir para manejar la situación de cuarentena y hacerla más llevadera. Diseñar y plani!car una rutina diaria puede ayudarte a sobrellevar los días de aislamiento. 

En esta rutina incluye actividades como el cuidado personal, el mantenimiento de casa, el trabajo y/o estudio y las horas de ocio. No varíes tus horarios, planea tus actividades a como lo harías en un día habitual. Es posible aumentar la sensación de bienestar y mantener una actitud positiva, mantente ocupado, puedes trabajar, estudiar, leer, ver series o películas, hablar con los amigos a distancia, compartir ratos en familia, recuerda que la situación de aislamiento es temporal y que va a pasar, no te olvides de que con el enorme sacrificio que estás haciendo, estás evitando muertes.