spot_img

Turismo en el estado de chiapas

Chiapas es un estado verdaderamente exuberante. La abundancia de sus recursos naturales, la grandiosidad de su zonas arqueológicas, la belleza de sus ciudades típicas y la personalidad única que le da la presencia de su población indígena, hacen del estado un destino turístico que nadie debe dejar de visitar.

Los puntos de interés del estado satisfacen prácticamente todos los gustos y presupuestos, porque en Chiapas los atractivos turísticos están íntimamente ligados; por ejemplo la visita a los numerosos sitios prehispánicos como Palenque, Yaxchilán, Bonampak o Toniná, nos vincula de inmediato con las bellezas naturales y con los ancestrales grupos indígenas. Asimismo, la visita a ciudades como San Cristóbal de Las Casas, Chiapa de Corzo o Comitán, nos pone en contacto con las tradiciones populares, con la arquitectura colonial y con la historia tanto de la región como del país.

Por otro lado, Chiapas tiene para los aficionados a los deportes de aventura todo un catálogo de sitios donde practicar sus actividades favoritas, como el rapel, el rafting, el kayac, la escalada, la espeleología, etcétera. Por si todo esto fuera poco, quizá en Chiapas más que en ningún otro estado puede observarse el enorme esfuerzo que se está llevando a cabo para preservar los recursos naturales del país, con todo lo que ello implica para el beneficio ambiental de la región y de México en general.

El clima del estado de Chiapas comprende varias regiones, que van del cálido húmedo con lluvias todo el año en la región norte y abundante en la selva, hasta el templado subhúmedo con lluvias en verano en la sierra; su topografía está formada por sierras y valles en donde existen tempreaturas promedio de 25° C, aspecto que permite que sus regiones sean un refugio natural muy importante y ampliamente reconocido por su biodiversidad.

Ésta se manifiesta en la gran riqueza natural que posee, con sus 40 áreas naturales protegidas, entre las que destacan Montes Azules, Lacantún y Chan Kin en la Selva Lacandona; El Triunfo en la Sierra Madre de Chiapas; El Ocote en las montañas del norte, y La Encrucijada en la costa. Todos espléndidos lugares para los expertos en el ecoturismo, pues las actividades dirigidas a ellos vinculan la conservación de los recursos naturales, las actividades de esparcimiento, el contacto con la naturaleza y, por supuesto, el desarrollo socioeconómico de los pobladores locales, pues no hay que olvidar que para los visitantes el turismo puede ser una experiencia, pero para muchas de las comunidades puede ser una esperanza de vida.

Iniciar un recorrido a lo largo y ancho del estado de Chiapas le llevará a descubrir interesantes y bellos paisajes, como los de la Llanura Costera del Pacífico, donde playas y manglares reciben la frescura del mar; o los del ascenso hacia La Sierra Madre de Chiapas, refugio de flora como las bromelias y los helechos arborescentes, y de fauna como los místicos quetzales y pavones; o bien aquellos de la Depresión Central, donde se encuentra Chiapa de Corzo, lugar en el que fluye el portentoso río Grijalva; o a través del ascenso al Altiplano Central, donde se conjugan pasado y presente étnico y cultural; o escudriñando por las montañas del oriente, donde se localiza la enigmática Selva Lacandona con sus riquezas naturales y arqueológicas y su diversidad étnica, o tal vez visitando las montañas del norte y las serranías típicas, para luego descender hasta la Llanura Costera del Golfo, donde cientos de aves encuentran refugio y anidan en pantanos y zonas inundadas por las crecientes del padre Usumacinta.

Así, las bellezas pueden sumarse en un todo de gran atractivo pues tanto en la capital como en las ciudades y sus alrededores, el visitante podrá visitar de una gran variedad de rincones y sitios. La ciudad capital, por ejemplo, le ofrecerá un gran parque zoológico, un jardín botánico y otros sitios de recreo; la cercana ciudad de Chiapa de Corzo lo deleitará con insuperables vistas del Cañón del Sumidero; Los Altos de Chiapas le permitirán vivir la belleza de San Cristóbal de Las Casas con su diversidad étnica; Comitán de Domínguez le regalará su imagen pintoresca y sus alrededores, como el Parque Nacional Lagos de Montebello, y la Selva Lacandona le dejará entrar en contacto con las actividades al aire libre, la aventura, el pasado cultural que aún se niega a desaparecer y la extensa variedad de ejemplares de la flora y fauna de la región que hoy es orgullo de todos los chiapanecos y los mexicanos.

Ésta es una rápida visión de lo que es Chiapas, pasado y presente, con mucho de mágia y con una realidad que propios y extraños construimos dia con dia. Por eso lo invitamos a realizar un recorrido por este bello territorio del sureste mexicano, dónde después de visitarlo, sentir el trato de su gente y vivir la riqueza de su cultura y sus profundas raíces, le aseguramos que se llevará un grato recuerdo.

Chiapas es sinónimo de naturaleza y de sitios para descubrir en sus montañas, en sus valles y rios; venga a explorarlo, permítanos atenderle y acompáñenos, sea parte de un momento de nuestro territorio; estamos seguros que usted le destinará a Chiapas un espacio en su corazón.

Los caminantes saben que el estado de Chiapas es una fuente inagotable de atractivos para los que buscan la pureza del paisaje, las huellas de la historia y el sello inequívoco de la hospitalidad. Mosaico de agua y selva, de montañas de pino y playas con manglares. Tierra de celebraciones milenarias y expresión de culturas ancestrales. Es difícil pasar por su territorio y no volver, pues siempre quedan sorpresas por descubrir y encuentros que realizar.

Más allá de Agua Azul y de Palenque, del Cañón del Sumidero o de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas es una carta turística que nunca se acaba de escribir, solamente el almanaque de sus fiestas apunta a trescientos destinos diferentes, casi uno por día, y qué decir de sus múltiples riberas, de sus rutas arqueológicas, de sus cúspides y simas, para viajar y explorar tada una vida.

El suelo de Chiapas está tejido por siete regiones fisiográficas unidas bajo la misma entidad pero con características físicas diferentes. Cada región es como un estado aparte, habitados por pueblos diferentes.

Así, podemos comenzar por la llanura, allá junto al océano Pacífico, con 303 km de dilatadas playas de mar abierto, esteros y canales de manglares junto a sitios de gran belleza, como Boca del Cielo, Barra Zacapulco, Playa Azul y Puerto Arista, por mencionar algunos de los destinos conocidos por los lugareños.

En la costa hay además pueblos interesantes como Huehuetán, el “pueblo de los viejos”; Tuxtla Chico, población pintoresca, sede de la controvertida “jalada de patos”, evento popular que mezcla la caballería con el sacrificio ritual de esas aves, y la hermosa capital de la costa, Tapachula, donde México y Centroamérica se unen.

En la Sierra Madre gobierna el Tacaná, “el Faro del Sur”, con más de 4000 msnm. A sus pies está Unión Juárez, rodeada por fincas cafetaleras, de entre las que sobresale Santo Domingo, hoy abierta y accesible para los que quieran conocer la historia de la cafeticultura en Chiapas. Toda la Sierra es rica en cascadas y reservas naturales, aunque también hay pueblos de clima muy agradable, como Motozintla o El Porvenir, en donde las heladas congelan los arroyos.

En la región de la depresión central, la tierra del poderoso río Grijalva, se encuentran numerosos afluentes de cristalinas aguas, y en sus riberas se levantan pueblos ricos en historia y tradiciones como Acala, Tecpatán y Copainalá, y las ruinas de los grandes conventos del viejo camino de Chiapas a Guatemala, como los de Coneta, Aquespala y Copanahuastla.

En la región de la Altiplanicie Central, territorio de los últimos mayas chiapanecos, conviven tanto tzotziles como tzeltales, cada uno con sus trajes y costumbres ajenas a las de sus vecinos, con rituales y fiestas que en cada poblado vibran y suenan distinto: Chenalhó y Mitontic, Chanal y Oxchuc, Chalchihuitán o Larráinzar, Chamula y Zinacantán, tan cercanos y tan diferentes. Hacia la región de las Montañas del Norte y la Planicie Costera del Golfo, es el mundo de la piedra y el agua, es la zona del volcán Chichón y todos sus misterios. En este rincón poco habitado de Chiapas se encuentra Simojovel, con sus vetas de ámbar abundante en insectos petrificados.

Y hacia las montañas refrescadas por los vientos del Golfo abundan las cascadas y simpáticos poblados como Jitotol, Tapilula y Rayón.

La sinuosa carretera le llevará hacia Pueblo Nuevo Solistahuacán, donde hay algunas simas profundas, y un poco más adelante, en el diminuto pueblo de Chapultenango, un gigantesco templo dominico parcialmente derruido.

Al final dejamos la región de las montañas del oriente, zona de los poblados lacandones y de las viejas ciudades mayas que aún esperan ser descubiertas, zona de lagunas bellísimas y paraísos ignotos que todavía tienen muchas historias que contar a los amantes de la naturaleza y a los viajeros incansables, que saben que en Chiapas las sorpresas, las historias y las aventuras nunca terminan.

Artículo anteriorTurismo en Yucatán
Artículo siguienteLa gastronomía de Campeche
PUBLICIDADspot_img
568FansMe gusta
0SeguidoresSeguir
0SeguidoresSeguir
0SeguidoresSeguir
5,302SeguidoresSeguir

Lo más popular